viernes, 3 de agosto de 2012

Cantar


No es fácil. Cuando algo provoca sensaciones increíbles, te ha acompañado en buenos y malos momentos, te recuerda épocas y seres queridos y te llena el alma, da pudor hablar de ello y además no sabe una por dónde empezar.

A mí me gusta cantar.

He cantado siempre, con el corazón, y si hay una ocupación a la que no me habría importado dedicar toda mi vida es esa. Y en realidad lo he hecho. Desde pequeña he cantado sola y en grupo y, si alguien me pedía que lo hiciera para otros, también lo hacía, venciendo la vergüenza enorme que me daba. De pequeña bajaba la escalera de la azotea cantando y gesticulando, imitando lo que veía en películas (Los gitanos sentados en torno a la hoguera con su voz plañidera cantan penas de amor…); le pedía a mi padre que me dejara cantar en los festivales populares de las fiestas del barrio canciones como “La lirio, la lirio tiene, tiene una pena la lirio… " (el pobre, horrorizado, nunca me dejó. En casa no había tradición de farándula).

Pedí en unos Reyes un micrófono que les costó mucho encontrar, con un cable que recorría toda la casa y que acababa en un altavoz que emitía un ruido metálico todo el tiempo (Love me tender, love me sweet, never let me go…); canté en el coro de la iglesia (Eres más pura que el sol, más hermosa que las perlas que ocultan los mares…), en el colegio (Waba buluba balam ben bun, tutti frutti, oh rutti,…), en campamentos de verano (Cuando calienta el sol aquí en la playa siento tu cuerpo vibrar cerca de mí…), en el coro del instituto (Pajarillo que cantas en la laguna, no despiertes al niño que está en la cuna…), en la catedral (Pange, lingua, gloriosi corporis misterium, sanguinisque pretiosi…), en reuniones de amigos (Sapo de la noche, sapo cancionero, que vives soñando junto a tu laguna…), en el paraninfo de la universidad (Tú piensas que eres distinto porque te dicen poeta y tienes un mundo aparte más allá de las estrellas…), en actos contra el régimen franquista (Cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día; si cantara el gallo rojo, otro gallo cantaría…), cuando descubrí la música sudamericana (Angélica, cuando te nombro me vuelve a la memoria…), en el coro Carpe Diem (En mi viejo San Juan cuántos sueños forjé en mis años de infancia…), en privado: en el campo y en la playa, en la calle, en el coche, en viajes, en casa, a mis hijos (Duérmete, niño, en la cuna que a tus pies tienes la luna y a tu cabecera el sol; duérmete, niño, arrorró…)

Hacía voces con mi madre en canciones regionales que ella había aprendido en la Sección Femenina (Agur jaunak, jaunak agur, agur t’erdi…), he cantado romanzas de zarzuela (Raquel, tras ese muro prisionera, mi amor de tu prisión viene a librarte…) y arias de ópera con ella mientras estábamos en casa ocupadas en otras cosas (Un bel di vedremo levarsi un fil di fumo…); todavía hoy utilizo esa vieja experiencia para que ella ejercite su memoria, porque las canciones son de las pocas cosas que no se le han olvidado.
He cantado a grito pelado en parrandas y he cantado casi musitando al oído de alguien; he cantado riendo y he cantado llorando y espero que me quede mucho por cantar.

Cada mañana me levanto tarareando canciones muy variadas, no tienen nada que ver unas con otras; me despierto con una canción incorporada y me acompaña durante toda la mañana y a veces durante todo el día.

Me gustan las rancheras (Me cansé de rogarle, me cansé de decirle que yo sin ella de pena muero…), las zambas (Ahora que estás ausente mi canto en la noche te lleva. Tu pelo tiene el aroma de la lluvia sobre la tierra…), los boleros (Regálame esta noche, retrásame la muerte…), la samba (Olha que coisa mas linda, mas cheia de graça, é ela menina que vem e que passa num doce balanço a caminho do mar), la copla (Dame limosna de amores, Dolores, dámela por cariá…), los fados (Não sei, não sabe ninguém por que canto o fado neste tom magoado de dor e de pranto…): todo.

Es que me gusta cantar.

13 comentarios:

  1. Precioso, sentido y muy vivido post, Lolina. Me parece que esté oyéndote cantar cada una de esas canciones, sin haberte oído nunca antes.
    ¡Qué bien transmites lo que sientes al cantar!. Enhorabuena doble: por la entrada y por disfrutar y saber cantar.

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    1. Gracias, Charo. Cualquier día coincidimos en una parranda.

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  2. Luis Carlos Espinosa Padilla A mi también me gusta cantar...

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  3. Charo Borges Velázquez Y lo haces muy bien, Luis Carlos. Doy fe. Un abrazo, querido colega.

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  4. Lleva toda la vida cantando y tiene, además, una capacidad prodigiosa para aprender nuevas canciones. Mujer discreta donde las haya pierde el tino si de cantar se trata. Algunos recordamos una memorable bajada de escalera en un restaurante de Budapest cantando a voz en grito aquello de "Vienen los gitanos, unos son de Hungríiiiiiia..." porque era la única canción húngara, según ella, que conocía.
    A ella le gusta cantar y por eso canta y nos llena la vida a todos de música y amor.
    Un beso fuerte.

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  5. y cantando donde quiera que va. En Casa Luso, Lisboa, por ejemplo.
    Tú y mamá, Lolina, son el hilo musical de mi infancia.

    A seguir cantando

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    1. ¡Qué bonito, Ton! La verdad es que estábamos siempre haciendo voces. Todavía repasamos canciones de vez en cuendo y recuerda las letras.

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  6. Ante alguien que ama tanto la música solo se me ocurre dejar que hable el poeta...

    LA CANTANTE Y SU CANCIÓN

    Que no calle la cantante
    de esta bella melodía,
    pues necesito su voz
    para alegrarme el día.

    Si se acaba este canto
    moriría mi alegría
    y nacería cruento el llanto
    en esta ciudad tan fría.

    Si la cantante no sigue
    con su cantar de sirena
    se llena mi alma de pena
    por el dolor del que gime.

    Si la cantante se calla
    morirá la luz del sol,
    y se cometerá un crimen
    porque no hay resplandor.

    Si se acaba su dulce canto
    se secarían mis campos
    moriría lo que yo planto
    y todo lo ayer cultivado.

    Si ella no canta y calla
    y termina su melodía,
    moriría la esperanza
    de continuar con mi vida.

    Si se calla la que canta
    y se calla su guitarra
    en la soledad de la mañana
    la melancolía me avanza.

    Si se acaba su canción
    se acabará el sentimiento
    y también esta emoción
    de expresar lo que yo pienso.

    Si fenece esta canción
    no late mi corazón
    al no poder lanzar al viento
    el poder de la razón.

    Si se termina su canción
    el verde pasto marchita,
    se seca también la flor
    y hasta el planeta no orbita.

    El pulso mío se agita
    y se me marcha el amor,
    porque a ella la deseo,
    y también a su canción.

    Rubén Sada.

    Poema inspirado en la canción
    "Si se calla el Cantor"
    del cantante folklórico argentino
    HORACIO GUARANY.

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  7. Agustín Miranda Gracias, Lolina. Por cierto, adivina cual es la primera lectura del Plan Lector de Música para 2º de ESO del curso 2012-2013. (R: http://elescanillo.blogspot.com.es/2012/08/cantar.html )

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    1. Lolina Marrero Domínguez ¡Me he quedado pasmada con esa idea tuya, Agustín! Si sirve para algo, yo encantada. Muchas gracias, es un honor y más viniendo de ti.

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  8. He visto a más de uno que, ante el fado cantado por ti, se le humedecen los ojos y se levanta a darte un beso. Para los que tenemos el privilegio de oírte, que sigamos disfrutando de tu voz, tus letras (una verdadera enciclopedia, oiga) y tu sentimiento cuando cantas. Nos has dado momentos memorables, de esos que se guardan en el corazón.

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